El abogado de los fondos buitre ataca de nuevo y obligó a la Argentina a negociar en Nueva York, por Carlos Burgueño

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Él siempre está de regreso. Invicto en victorias sobre Argentina. Jugando siempre de local y con cancha dominada. Ejerciendo el rol que lo convirtió en experto mundial de su causa. Y en megamillonario. Se le podrán reprochar muchas cosas desde Buenos Aires, pero nunca que no sea coherente con su posición. Y previsible. En consecuencia, serio. Es el principal (si no el mayor, en términos legales) contrincante que tuvo el país en el Juicio del Siglo contra los fondos buitre. Y desde esa experiencia, para él ampliamente positiva, nunca dejó de perseguir como un perro de caza a la Argentina. Siempre acechante. Siempre triunfante. Siempre quejoso por las actitudes locales. Siempre cobrando fortunas para sus clientes. Y para él. Nada que reprochar. Las reglas del juego.

Para que las cosas sean diferentes, hay que hacerlas bien. Porque enfrente hay personajes como Dennis Hranitzky, el abogado que esta semana mostró una nueva victoria, al anunciar que había llegado a un acuerdo de negociación entre el país y sus representados de los fondos buitre Attestor Master Value y Bainbridge Fund; que hace 18 años mantenían una demanda contra la Argentina por tener bonos en default desde 2002, y no haber aceptado los términos de canje de deuda de 2006, de 2010 ni la oferta de 2016. Sin embargo, ahora avalan el inicio de las negociaciones por el país, para ver cómo se pagan unos US$ 600 millones (el monto final se conocerá la próxima semana) que se les deben, en una causa en la que Hranitzky representa a los victoriosos demandantes. Las reuniones bilaterales entre los abogados que representan a la Argentina y el letrado norteamericano son avaladas por la jueza de primera instancia del Distrito Sur de Manhattan Loretta Preska, famosa por ser también la que lleva adelante la causa por el caso derivado de la manera en que se renacionalizó YPF en 2012.

Dennis Hranitzky fue la principal espada legal que tuvo el fondo buitre Elliott, de Paul Singer, y en consecuencia uno de los principales redactores de las exitosas denuncias contra el país en aquel juicio que la Argentina perdió en los tribunales de Nueva York y que se cerró en abril de 2016 a un costo de casi US$ 9 mil millones. Y donde Hranitzky fue uno de los que firmaron las condiciones de pago, en el despacho del special master Daniel Pollack.

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Hranitzky es egresado de Harvard y trabajaba para el estudio Dechert LLP cuando representó a Elliot en la cruzada exitosa contra Argentina, en un juicio que, de comienzo a fin, le demandó una estrategia de diez años hasta el cobro, en 2016.

A medida que avanzaba la causa y sus embestidas judiciales iban teniendo fallos favorables en el tribunal de Griesa, otros fondos buitre y bonistas particulares iban engrosando su lista de contratados. Uno de los que se sumaron durante la marcha fue el fondo de Kenneth Dart, uno de los primeros que presentaron pleito contra Argentina y, curiosamente, el primero con el que negoció el país a fines de 2015 y comienzos de 2016 para cerrar el acuerdo final y terminar la causa.

Durante el Juicio del Siglo, Hranitzky se hizo conocido en Argentina por el hecho más importante vinculado con la demanda de los fondos buitre: el embargo de la emblemática fragata Libertad, el 2 de octubre de 2012, en el muelle 9 del puerto de Tema, en Ghana.

Fue Hranitzky quien descubrió la posibilidad de avanzar con esta acción, convencido de que llamaría la atención del mundo y pondría el conflicto por el pago de los bonos en los tribunales de Nueva York, en los diarios de todo el mundo. Su estrategia incluyó un desembarco temporario personal en Accra, capital de Ghana, con sospechosos contactos directos con el juez Richard Adjei Frimpong. Una presentación del abogado hizo que ese Tribunal Supremo de Ghana se “convenciera” de avanzar con el embargo.

Este hecho vergonzoso para la Argentina convirtió al abogado en una celebrity mundial, dentro de los casos de búsquedas de embargos multicolores a deudores varios: Estados soberanos o personas escurridizas y potencialmente poseedoras de bienes ocultos por el mundo. En el caso del Juicio del Siglo, y representando a Singer, tuvo contacto directo con los abogados argentinos y el entonces negociador del gobierno de Mauricio Macri, Luis “Toto” Caputo, en las negociaciones mantenidas en el despacho del special master Daniel Pollack, el encargado de encontrar una solución nombrado por el juez Thomas Griessa. Quien firmó el acuerdo final representando a Singer fue Hranitzky.

Fue novedad también en 2020 por otra cuestión. Como defensor de Elliot demandó al estudio panameño Mossack Fonseca, asegurando que los movimientos de lavado de dinero a favor de la política argentina dañaban los activos de su contratado. El juicio no llegó a nada, pero hizo que el abogado pudiera circular por algunos medios de comunicaciones internacionales como defensor de la legalidad contra el principal estudio acusado de lavado de activos en la historia del siglo.

Haber ganado el Juicio del Siglo lo llevó a ser contratado como socio exclusivo para otra firma como megaestrella legal, el Quinn Emanuel, donde llegó para abrir una nueva e importante unidad de negocios vinculada al expertise que desarrolló en sus días de combatiente contra la Argentina: reclamar los derechos de los bonistas ante los deudores públicos y privados que no pueden pagar sus pasivos. Desde ese bufete poderoso, representó en las negociaciones por la reestructuración de deuda que encaró en su primer año de gestión el expresidente Alberto Fernández, con Martín Guzmán como ministro de Economía. Hranitzky representó en esa dura negociación al Argentina Exchange Bondholders, uno de los tres grupos que representaron a los tenedores de deuda argentina, y que se hicieron famosos por la dureza de su posición. El abogado en cuestión demostró tener un celular poderoso, al notarse la manera en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presionaba por un acuerdo en los términos que proponía Hranitzky. Ese grupo de fondos de inversión publicó en julio de 2022 un tuit en el que había de todo menos eufemismos sobre la situación argentina actual. En esta publicación de la red social afirman que “Argentina no tiene crédito y debe cerrar su déficit presupuestario o enfrentar la hiperinflación. Los subsidios a la energía son insostenibles y han aumentado en términos reales. Debe indexar tarifas y restaurar a niveles normales. Imprimir pesos solo crea más pobreza. Es hora de dejar de negar la realidad”. Prácticamente lo mismo que exponía el FMI.

Más adelante, en octubre de 2023, Hranitzky volvió al ruedo, embistiendo contra la provincia de Buenos Aires, representando a los fondos Glacial Capital y TRSE Holding, quienes se presentaron en el juzgado de la jueza del Segundo Distrito Sur de Nueva York Mary Kay Vyskocil para reclamar por su deuda no ingresada al canje que propuso la gestión de Axel Kicillof en esos tiempos, logrando trabar aquel proceso e intentar que se le pagara el 100% de la deuda. La causa está abierta. Y no debe tomarse su gestión a favor de fondos de inversión como de seriedad y legalidad múltiple. Ni una visión antikirchnerista ni posiciones políticas a favor o en contra de algún candidato con posibilidades electorales en las elecciones del próximo domingo. Solo profesionalismo extremo de un abogado especializado en quitarle dinero a la Argentina, una tarea en la que está invicto. Y por eso es el más caro.

Ahora lo hizo de nuevo. Sentó al país en la silla eléctrica de la imposición de sus condiciones, para que le paguen a un fondo buitre cliente; y por orden de Preska, quien había fallado a favor de los demandantes en febrero de 2025. La magistrada dictó una orden a favor de Attestor Master, por un spin off del Juicio del Siglo, la megacausa por unos US$ 9.600 millones de dólares finales derivados del default de 2002 y la presentación judicial ante el juez Thomas Griessa por los bonistas que no entraron en los canjes de 2006 y 2010. Como se contó más arriba, aquel juicio tuvo a Hranitzky como uno de los abogados litigantes estrella. Y ese expertise lo convirtió en el contratado de Attestor, el vencedor de la causa que tuvo tres fallos contrarios a la Argentina, incluyendo la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. En el medio, Hranitzky logró embargar acciones de YPF y bonos de la deuda argentina, daños menos visibles que una fragata.

La causa es consecuencia de una demanda que unos 12 fondos buitre y de inversión mantienen contra el país por haber rechazado el canje de deuda lanzado en 2016 por el gobierno de Mauricio Macri. Se trata de una causa que se presumía cerrada luego del final del Juicio del Siglo entre Argentina y los fondos buitre que litigaron por la caída de los bonos argentinos luego de la crisis de 2001. Sin embargo, un puñado de tenedores de fondos rechazaron aquella oferta aceptada por casi el 98% de los acreedores, siguieron litigando y consiguieron un fallo favorable en primera, segunda y tercera instancia (la Corte Suprema de los Estados Unidos), y volvió al tribunal de Preska, que ahora obliga a las negociaciones.

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