El Senado está debatiendo el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), una iniciativa que el oficialismo descuenta que será aprobada sin mayores obstáculos. Desde la Casa Rosada remarcan, además, el objetivo político de que Argentina se convierta en el primer país del bloque en ratificarlo, en una competencia que mantiene con Uruguay.
El aval que busca La Libertad Avanza (LLA) permitiría la activación provisional del pacto, dado que la Comisión Europea puso como condición para poner en marcha dichas medidas que al menos un país del bloque sudamericano alcance, en el corto plazo, la ratificación del acuerdo.
El Senado vota el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea
Sin embargo, el pacto enfrenta graves cuestionamientos en el Viejo Continente, con Francia, Austria, Polonia, Hungría e Irlanda a la cabeza de la oposición en tanto entienden que, en principio, el tratado impactará de la peor forma en sus aparatos agrícolas y ganaderos. Recientemente, el parlamento del bloque que integran esas naciones solicitó al Tribunal Europeo evaluar la legalidad del acuerdo.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a discutirse formalmente en 1999. Involucra a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y prevé la creación de un mercado integrado de más de 700 millones de consumidores.
Uno de sus principales objetivos es la eliminación progresiva de aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral. Por el lado de Sudamérica, la mira está puesta en las oportunidades que se abren para la venta de materias primas al Viejo Continente, pero con el interrogante respecto de cuál será el impacto del acuerdo en los aparatos industriales de este lado del mundo.
Diferencia de expectativas en América del Sur y Europa
Para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se estima que el acuerdo permitirá concretar exportaciones por encima de los 60.000 millones de dólares. En torno a LLA sostienen que las ventas locales al bloque europeo podrían incrementarse a un nivel sideral apenas en el primer lustro de vigente el pacto.
«En términos de valores, las exportaciones pasarían de u$s8.641 millones en 2025 a u$s15.166 millones en el plazo de cinco años, y a u$s19.165 millones, duplicándose en un horizonte de diez años«, recalcaron.
Por el lado de Europa, la preocupación está puesta en la potencial afectación que enfrentarán sobre todo los productores agrícolas y ganaderos locales. En cambio, en el bloque dan por descontado que se agigantarán sus exportaciones industriales, hoy fuertemente golpeadas por la potencia comercial china.
Desde Francia, Emmanuel Macron se ha opuesto al pacto de forma constante, reconociendo que su intención es «proteger nuestra capacidad agrícola». Casi todo el sector agrícola francés se opone al acuerdo porque considera que le deja en inferioridad de condiciones «frente a la llegada de productos sudamericanos que no están sometidos a las mismas reglas medioambientales o sanitarias».
Ya en España, decenas de agricultores y ganaderos, respaldados por sus principales organizaciones, se movilizaron a través de Madrid a principios de esta semana. Según periódicos ibéricos, los productores «denunciaron que el acuerdo permite la entrada de productos agrícolas procedentes de países sudamericanos sin los mismos controles sanitarios ni exigencias medioambientales que se imponen a los productores españoles».
También en Irlanda, Polonia, Hungría y Austria predomina el malestar y de enero a esta parte son repetidos los cortes rutas y las caravanas de tractores exigiendo no se concrete la implementación del acuerdo.
La expectativa en Argentina es potenciar la exportación
Por el lado de Argentina, el Gobierno lidera el optimismo respecto de la nueva etapa comercial que vendrá. En esa línea, un documento reciente de Cancillería menciona a la venta al exterior de carne, langostinos y calamares, biodiesel, merluza, cítricos y frutas, productos agrícolas, vinos, pesca y productos de economías regionales, como algunos de los ítems y nichos que se verán beneficiados en una primera instancia.
«Las exportaciones argentinas a la Unión Europea podrían incrementarse hasta 76% en los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y hasta 122% en un horizonte de diez años, impulsadas por el dinamismo de sectores estratégicos como energía y minería, en particular litio, cobre e hidrocarburos», afirmó la dependencia oficial.
El documento señala la relevancia del bloque europeo en el mapa productivo de la Argentina. «La Unión Europea (UE) es la segunda fuente de inversión extranjera directa (IED) a nivel global, después de los Estados Unidos. Cuenta con un stock que supera el 17% de las inversiones internacionales y con una proyección estratégica creciente en sectores críticos para afrontar los desafíos industriales de las próximas décadas», se detalló.
«La UE es la principal fuente de IED en la Argentina, con un stock de casi u$s75.000 millones. Los capitales provenientes de la UE representan, en conjunto, cerca del 40% de la LIED en el país. El acuerdo crea un marco regulatorio claro que otorga certidumbre y previsibilidad a los operadores económicos, facilitando las decisiones de inversión y generando las condiciones necesarias para una óptima complementariedad entre los objetivos de la UE y las oportunidades de inversión que ofrece la Argentina», amplió Cancillería.
El agronegocio, a la cabeza de los sectores que ganarían con el acuerdo
En el ámbito del agronegocio afirman que el complejo sojero será uno de los grandes beneficiados por el nuevo acuerdo. Se pronostican incrementos en los volúmenes de ventas, de modo tal que las ventas en torno a la oleaginosa superen la marca del 20% del total exportado por la Argentina en los últimos años.
Como detalló recientemente iProfesional, lo firmado con la Unión Europea contempla la baja de los gravámenes a las exportaciones de soja y sus derivados a ese bloque. Harina y pellets de soja podrían aumentar sus números de ventas si, en paralelo al acuerdo, la gestión de gobierno que encabeza Javier Milei también reduce las retenciones a ese nicho.
También se da por descontado que los productores de aceite de soja tendrán enfrente un mercado al que llegaban con muy poco alcance. Hoy por hoy, poco más del 1% de las exportaciones de ese producto tienen como destino el mercado europeo, por lo que está todo dado para que los guarismos de ese rubro se amplíen como nunca antes.
Al mismo tiempo, podrían abrirse destinos de exportación para los porotos de soja, que hasta el momento se mantienen entre los productos que no se exportan al bloque europeo, y el biodiesel, que tampoco viene pisando fuerte en la balanza de ventas hacia el Viejo Continente.
Siempre de acuerdo a voces del agronegocio, tanto el maíz como el sorgo podrían llegar con más toneladas a la Unión Europea, aunque en esos casos dependerá también de la estrategia comercial que implemente Brasil. Sobre todo en el caso del maíz, el país vecino lidera con comodidad las exportaciones del Mercosur hacia el otro lado del Atlántico.
La agricultura llegaría con otros productos alternativos
«El sorgo argentino, cultivo con enorme potencial, también se beneficiará de la creación de un nuevo mercado en Europa. La Argentina es, por lejos, el mayor productor de sorgo en el Mercosur y no exporta actualmente este producto a la UE. Esta combinación hace que se pueda apropiar de las cuotas progresivas para generar ingresos adicionales para el país. La cuota libre de arancel es equivalente al total exportado por la Argentina en los últimos años», escribió al respecto, hace escasas semanas, Maximiliano Díaz, socio de Endógena Consultora.
«El acuerdo UE-Mercosur no se limita a los granos; también abre un abanico de oportunidades para una amplia gama de productos de la canasta exportadora argentina y de economías regionales, tales como arroz, miel y ajo, entre otros productos», agregó.
Respecto de la mirada de otros actores con peso en las exportaciones, desde la Bolsa de Comercio de Rosario se afirmó que el acuerdo tendrá «un interesante impacto sobre el complejo soja argentino. Además, se esperan bajas de aranceles y nuevas cuotas para exportar a la Unión Europea para productos esenciales del agro argentino como carnes, lácteos, cereales, arroz, miel, ajo, entre otros. Esto significa abrir oportunidades para la provincia de Santa Fe en particular y el agro argentino en general».
«Al 31 de marzo de 2025 la UE acumulaba el 39,8% del total de IED invertido en la República Argentina, con España, Francia y Alemania como protagonistas. La consolidación del acuerdo traería consigo grandes oportunidades de inversión en el país«, completaron.
Minería y energía, también entre los que esperan grandes negocios
En sintonía con esta perspectiva, Gustavo Idígoras, titular de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera (CIARA), declaró en diciembre pasado que «si bien el acuerdo no genera beneficios de corto plazo en el rubro cerealero-oleaginoso, a partir del año siete, se eliminan todos los derechos de importación para los aceites, donde Argentina tiene una posición fuerte de competencia».
«Europa no tiene futuro en agricultura, el futuro está en el Mercosur, por lo tanto, las empresas agroindustriales y alimenticias europeas seguramente empiecen a hacer inversiones en otros países», añadió.
Por su parte, Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, también afirmó hace escasas semanas que «toda la cadena de agronegocios, incluyendo no solamente los alimentos, me parece que puede ser una gran ganadora».
Sostuvo, además, que «el comercio de minerales y de energía puede ser un gran ganador, sobre todo considerando que Europa perdió el aprovisionamiento ruso por razones geopolíticas y está buscando proveedores alternativos».
«Argentina, en materia de minerales y energía, puede generar en el acuerdo con la Unión Europea no solamente más acceso de productos nuestros hacia ese mercado, sino inversiones que vengan a producir para el abastecimiento europeo«, declaró.
Tierras «raras», litio y coltán, entre los intereses de Europa
Ligado a esto, a través de un documento divulgado en enero, la Unión Europea reconoció que Argentina y sus socios en el Mercosur tendrán un «papel clave» en un futuro suministro de minerales críticos como las tierras «raras», el litio, el coltán y los elementos radiactivos.
«Un suministro seguro y sostenible de materias primas críticas está en el centro de las transiciones verde y digital. Es vital para el aumento de las capacidades de seguridad y defensa de la Unión Europea. Aunque la Ley Europea de Materias Primas Críticas tiene como objetivo garantizar un suministro diversificado, seguro y sostenible de estos insumos para la industria de la UE, el bloque aún no es autosuficiente y seguirá dependiendo de importaciones», señaló el bloque del Viejo Continente.
«El acuerdo UE-Mercosur será fundamental para asegurar el suministro de materias primas críticas, ya que los países del Mercosur son grandes productores de muchos de estos materiales, y esto ocurre de manera segura y sostenible», concluyó.
