Durante el último año aumentaron las personas que transitan o duermen en la calle. Entre el verano de 2025 y el actual, la ocupación de plazas en los refugios municipales creció un 40 por ciento y representa cerca de 400 camas ocupadas entre los cuatro espacios disponibles. Desde la Secretaría de Abordaje Integral de la Municipalidad de Rosario señalaron que 2025 cerró con un 30 por ciento más de llamados ante la presunción de personas en situación de calle. La principal causa es económica: personas que no pudieron pagar el alquiler, cancelar un préstamo o perdieron su fuente de ingreso. También hay casos derivados de problemas de salud mental y consumos problemáticos. Desde el municipio funcionan cuatro refugios municipales que, por segundo año consecutivo, permanecen abiertos todo el año entre las 19 y las 7 para que las personas puedan acceder a un plato de comida, higienizarse y dormir en una cama bajo techo. Además, dada la alta demanda prevén ampliar unas 100 plazas para el invierno.
“Por el contexto de crisis y de reducción notoria de ingresos se empieza a ver una mayor cantidad de gente que durante el día transita la calle. Terminamos 2025 con 9000 llamados y hoy tenemos alrededor de 400 personas alojadas en los distintos espacios de los refugios, lo que representa un 90% de ocupación mientras que el año pasado a esta altura teníamos alrededor de un 50% en todo el sistema”, dijo a El Ciudadano, Gabriel Pereyra, Subsecretario de Abordaje Integral de la Municipalidad de Rosario y recordó que es el segundo año que abren el dispositivo de alojamientos en verano que mantienen en funcionamiento los 365 días del año.
Sin techo
Pereyra señaló que el principal motivo por el cual las personas que ingresan al refugio terminaron en la calle está vinculado a una cuestión económica: “Gente que no pudo pagar el alquiler o que tenía algún ingreso para complementar un alquiler y desapareció; por otro lado, gente que no ha podido devolver un préstamo y se ha tenido que ir de la vivienda. También hay adultos mayores que, por distintas circunstancias, han caído en el consumo o han dejado de pagar el alquiler porque cobran la mínima. Padres de familia que han caído en una dinámica depresiva o en casos de consumo y ante una ruptura de los lazos familiares han tenido que migrar y el refugio es una posibilidad. El principal elemento tiene que ver con lo económico tanto porque se quedaron sin vivienda como porque buscan sostener un espacio en la vía pública para generar un ámbito de gestión de recursos”.
Desde la subsecretaría de Abordaje Integral señalaron que el municipio cuenta con un dispositivo que incluye espacios de alojamiento y centro de día, además de acompañamiento y llegada al territorio con operadores de calle.
En la actualidad funcionan cuatro refugios municipales: Grandoli (Esmeralda 3549), Felipe Moré (Felipe Moré 929), Sudoeste (Av. Uriburu 3865), y Cáritas (Balcarce 1077) para mujeres mayores de 18 años o con hijos menores de 18 años.
Las personas llegan a los espacios a partir de la invitación de los equipos que hacen recorridas diarias a partir de los llamados que ingresan al sistema único de atención: el 147, MuniBot o la página oficial de la Municipalidad de Rosario donde se reporta la presunción de una persona en situación de calle.
“Nuestros números se han incrementado en términos de las personas que realmente están en situación de calle, pero es un número difuso porque hay personas que transitan durante largas horas del día en la calle buscando algún sustento económico, pero a la noche vuelven a un espacio seguro. También hay personas que tienen casa, pero en la periferia. Entonces durante la semana se quedan en el centro y sobre el fin de semana vuelven a su hogar”, explicó Pereyra sobre la situación de las personas con las que se encuentran.
“También hay quienes están siendo muy reacias y resistentes a los refugios porque quieren conservar ese lugar estratégico dentro del espacio público que le permite generar algún rédito económico de supervivencia. O bien, durante el verano, al extenderse el horario de funcionamiento de los lugares gastronómicos y de la vida nocturna, no llegan al horario de ingreso de los refugios y prefieren permanecer en la calle buscando ese sustento económico que les permita sobrevivir”, agregó.
Según indicó el funcionario, en la actualidad los refugios tienen una ocupación cercana al 90%, en comparación con el verano pasado cuando alcanzó el 50%. “Es el segundo año que abrimos el dispositivo de alojamientos en verano, que tradicionalmente se hacía únicamente para el periodo del invierno. Nos da un cierto parámetro de una reducción del ingreso económico y un agravio de las condiciones sociales dentro de la sociedad rosarina”, señaló.
“Tenemos algunos indicadores que son claros. Por ejemplo, cerramos el año pasado con 9000 llamados al Sistema Único de Atención, el SUA, lo que representó un 30% más de lo que recibimos en 2025. Tenemos una población casi permanente, con rotaciones, de alrededor de 400 personas. Terminamos de formular un registro inicial que abrió el Ministerio de Capital Humano de Nación, conjuntamente con la provincia, para relevar en todas las provincias las personas en situación de calle”, agregó.
Trabajo articulado
Desde el área señalaron que trabajan articuladamente en tiempo real con la Secretaría de Salud y la Secretaría de Control para definir en el momento y según la particularidad de la situación quiénes se acercan primero a brindar asistencia. “A veces primero hay un desequilibrio clínico y es necesario que llegue el equipo de operadores con el equipo del Sies o en algunos casos hay una resistencia muy fuerte de la persona que está en calle, entonces necesitamos que intervenga la Secretaría de Control para que ordene la llegada de los equipos”, explicó Pereyra y advirtió un aumento en la cantidad de intervenciones y de internación involuntaria. “A veces hay un atravesamiento mental y subjetivo de muchas de esas personas que lamentablemente es necesario trabajar desde otro ámbito, como el clínico, para que puedan visualizar la posibilidad de que otro espacio es mejor que el de la calle. El panorama es bastante heterogéneo”, agregó.
Desde la Subsecretaría destacaron el trabajo articulado con las organizaciones de la sociedad civil “no solo porque colaboran en distintas prestaciones, sino porque son un soporte para alertarnos o para contener situaciones a las que inicialmente no llegamos”.
Además de los refugios, el dispositivo cuenta con centros de día, que son espacios de trabajo terapéutico que buscan darle a las personas una oportunidad para volver a recomenzar y retomar el ritmo de vida que tenían antes de la calle. “En el imaginario de la sociedad está la sensación de que las personas en situación de calle no tienen formación o que se soluciona todo con formación, con trabajo o con la posibilidad de adoptar cierta disciplina o cierto valor. Nosotros nos encontramos con ese tipo de gente, pero también con gente que tiene capitales simbólicos y saberes muy fortalecidos. Hemos ayudado a gente con formación académica o terciaria, con trabajos bien remunerados, que han caído en una debacle, principalmente durante la pandemia, y han entrado en un círculo que es el de estar en la calle. La calle te degrada constantemente y profundiza el deterioro, no solo clínico o mental, sino la pérdida de determinados hábitos. Para nosotros es fundamental sacar cuanto antes a esa persona de la calle y poder brindarle momentáneamente el refugio”, explicó.
Los refugios se ofrecen como una gran casa para recuperar el vínculo. “En algunos hogares llegan a las 7:30, meriendan, en algunos casos toman un libro, en otros algún juego didáctico o cartas, o en algunos casos simplemente están en soledad bajando un poco la tensión del día. Cenan, se acuestan y al otro día egresan a las 7. Durante el invierno está la opción de quedarse a trabajar en el centro de día hasta el mediodía siguiente”, describió Pereyra y recordó que dentro del refugio Grandoli funciona un hostal, que es un espacio terapéutico y clínico, que gestionan con la Secretaría de Salud, para quienes necesitan un tiempo de recuperación de 24 horas que le impide salir de nuevo a la calle.
Además implementaron un mecanismo especial de abordaje para mujeres embarazadas y con bebés, principalmente en invierno para evitar la exposición a las bajas temperaturas.
Aumento de plazas
Dado el incremento en el número de personas que asisten a los refugios desde el municipio prevén ampliar y sumar cerca de 100 plazas entre el refugio de Grandoli y la reapertura del refugio Sol de Noche para el invierno. “Este año hemos tenido que absorber parte de la población que asistía al refugio Sol de Noche. Esperamos que para el operativo invierno ya esté disponible. Nos va a liberar cerca de 40 plazas que se sumarán a otras 40 o 50 que estamos pensando ampliar en el refugio Grandoli. También tenemos otros sistemas alternativos de alojamiento cuando una familia no se puede separar”, señaló el funcionario.
Desde el área recordaron que el año pasado egresaron cerca de 400 personas de los refugios gracias a un acompañamiento inicial de la Secretaría para que pudieran alquilar unos meses, en tanto otras pudieron reconstituir el vínculo con su familia o consiguieron trabajo a través de retomar estudios o capacitaciones.
