Mauricio Macri vuelve al centro de la escena política. Después de declarar este miércoles como testigo en la causa de Sueños Compartidos, el ex presidente encabezará este jueves a las 10 el Consejo Nacional del PRO en Parque Norte. La cita será más que un acto protocolar y partidario. El fundador del partido amarillo, que el año pasado fue aliado de La Libertad Avanza, busca volver a sintonizar con el electorado y mostrar músculo político de cara a 2027. El encuentro coincide con el peor momento del Gobierno en materia de imagen y será el puntapié antes de que Macri empiece a caminar el país.
El ex mandatario esta vez no hablará de candidaturas como en diciembre pasado, cuando anticipó que el PRO tendría candidato propio el año que viene en todos los distritos y también a presidente. “No colabora. Nadie quiere escuchar de eso”, se sinceran en su entorno. Recuerdan también que en las últimas tres elecciones presidenciales nunca quien se perfilaba como favorito terminó siendo el elegido.
En el partido rechazan por ahora las versiones de una eventual candidatura de Macri o la de un outsider. También relativizan las chances del diputado y ex intendente de Pinamar Martín Yeza y aseguran que el mandatario seguirá siendo la máxima autoridad de su partido hasta 2028.
Macri será el último orador después de las presentaciones de María Eugenia Vidal, titular de la Fundación Pensar -el think tank amarillo- y del diputado Fernando de Andreis, secretario general del partido y de Soledad Martinez, intendenta de Vicente López y vicepresidenta del PRO.
El ex presidente ratificará su apoyo al cambio que hoy -en palabras de macristas encumbrados- encarna Milei, pero pondrá el acento en la necesidad de apuntalar el desarrollo económico y en defender las instituciones.
El primer punto del discurso -que anticipaba uno de los colaboradores más estrechos de Macri- es un eufemismo para explicar la necesidad de reactivar la economía y acelerar las inversiones, que está deprimida a pesar del entusiasmo presidencial.
En materia institucional, en la sede partidaria de Balcarce 412, en San Telmo, ponían como ejemplo la postulación de Ariel Lijo para la Corte Suprema que el PRO rechazó, justo cuando el juez federal suena ahora como aspirante a la procuración. También exhiben como una demostración de esa conducta el rechazo al artículo 44 de la Reforma laboral sobre licencias médicas.
No habrá necesariamente señalamiento a la lentitud en las privatizaciones, las licitaciones, la falta de obra pública y la Hidrovía, argumentos que el PRO agitó en la discusión electoral. En el macrismo tampoco quieren cargar demasiado las tintas en uno de los momentos más delicados de la administración libertaria.
El jefe de Gobierno de la Ciudad Jorge Macri, el gobernador de Entre Ríos Rogelio Frigerio y su par de Chubut Ignacio Torres, serán de la partida. Los tres plantearon hasta ahora diferentes estrategias en su vinculación con la Casa Rosada.
El ejecutivo porteño compitió y perdió en mayo pasado y fue aliado a nivel nacional, en octubre, con boleta violeta. Frigerio coincidió en el mismo frente electoral y Torres tuvo duros enfrentamientos pero también entendimientos y guiños en la gestión.
En el auditorio de Parque Norte, en la costanera, habrá también 700 dirigentes del PRO, entre ellos los que sobresalen 150 referentes territoriales que Macri quiere postular el año que viene en los municipios donde vive el 80 por ciento de la población. Buena parte de ellos son dirigentes que vienen de afuera de la política.
Conscientes de que LLA absorbió parte de su electorado, en el renovado edificio del PRO en Balcarce y Belgrano, que luce carteles amarillos a la calle, lejos del violeta de las boletas de 2025, aseguran que el foco estará en la «reconstrucción del partido».
Detrás del discurso del ex Presidente están los mismos colaboradores de la última década, como Hernán Iglesias Illa. Incluso sugieren que Macri –con más tiempo disponible– también echa mano a su propio discurso.
Aunque varios en el PRO mantienen diálogo fluido con él, Marcos Peña –otrora dueño de la estrategia cambiemita- sigue alejado de la política partidaria. De todos modos, el ex presidente exhibe ahora un plan de acción más claro que en los últimos años.
Cerca de Macri valoran la construcción de confianza con Karina Milei, que redundó en visitas a Olivos para cerrar las candidaturas y alianzas en los principales distritos. Macri cuestiona desde hace tiempo el nivel de internismo del Gobierno. No por nada llamaba «ancla de plomo» al tan mentado triángulo de hierro que integraba Milei con Karina y Santiago Caputo, hoy desdibujado por el avance de la hermanísima.
En la Rosada le bajaron el precio a la reaparición de Macri. “Tiene legitimidad para hacerlo. Si va solo saca 4 puntos. Si todos van con un outsider, dejan de ser disruptivo”, aseguran.
El ex presidente había objetado también el nombramiento de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, del que se enteró en su última visita a Olivos mientras cenaba con Milei. Macri pidió lugares para los propios en el gabinete. Aunque el jefe de Estado no lo escuchó, hoy seis de los nueve ministros tienen pasado en la gestión del PRO.
Con el ex vocero presidencial bajo la lupa por sus viajes en avión, en el PRO se enfocan en la gestión local de la Ciudad. Creen que el empoderamiento de Daniel Angelici revitalizó la imagen del jefe de Gobierno y de su administración. Se muestran optimistas de que en 2027 podrán retener el bastión que gobiernan desde hace 19 años.
De reojo, miran los movimientos del ex alcalde Horacio Rodríguez Larreta, que acaba de lanzar su propio espacio, Metrópolis. No niegan que el ex alcalde, socio fundador del PRO y candidato presidencial mantiene capacidad de daño y no descartan volver a coincidir en el futuro. En el pasado, con Elisa Carrió y Miguel Pichetto, Macri ya dio muestras de hasta dónde puede llegar su pragmatismo.
