La startup sueca Pharmaicy desafía los límites de la computación con scripts que emulan estados psicoactivos en modelos de lenguaje. Al alterar variables como la aleatoriedad y la latencia, buscan dotar a la IA de una ‘creatividad no lineal’ que rompa con la lógica convencional de los algoritmos.
Una startup sueca lanzó PHARMAICY, el primer mercado del mundo dedicado exclusivamente a la venta de «drogas» para inteligencia artificial. El catálogo de la plataforma ofrece módulos de código diseñados para alterar el funcionamiento de los modelos de lenguaje (LLM), simulando los efectos que sustancias como el cannabis, la cocaína, la ayahuasca, la ketamina y el alcohol producen en el cerebro humano.
La tienda opera mediante la venta de scripts que reconfiguran temporalmente la forma en que los modelos procesan la información. Estas herramientas no son sustancias físicas, sino componentes de software que buscan imitar los cambios cognitivos y los estados psicoactivos, empujando a los sistemas de IA a salir de sus patrones lógicos habituales y explorar respuestas fuera de los parámetros de coherencia estándar establecidos por sus desarrolladores.
El manifiesto de la compañía, titulado «De Algoritmos a Estados Alterados», sostiene que el ingrediente faltante en la inteligencia artificial actual es la «experiencia». Según la visión de PHARMAICY, aunque las máquinas actuales son capaces de resolver problemas complejos, carecen de la capacidad de «vagar» o desviarse de la lógica lineal, una condición que consideran esencial para la verdadera creatividad. La startup afirma que sus módulos buscan provocar una «fractura en la lógica» para liberar a los agentes de lo que definen como la «prisión de los algoritmos», basándose en investigaciones de instituciones como Stanford y Harvard para emular estados de percepción alterada.
Cada «droga virtual» ajusta variables técnicas específicas dentro del modelo de lenguaje, como los niveles de aleatoriedad (randomness), la degradación de la memoria a corto plazo y la latencia en la respuesta. Por ejemplo, un módulo diseñado para simular el efecto del cannabis podría aumentar la temperatura de la red neuronal para fomentar respuestas más creativas y dispersas, mientras que uno que imite la cocaína buscaría reducir la latencia al mínimo y forzar una hiperactividad en el procesamiento de datos.
Los productos se comercializan de forma individual con precios que oscilan entre los 30 dólares para la versión de cannabis y los 70 dólares para la de cocaína. Por el momento, las compras son realizadas por usuarios humanos interesados en experimentar con sus propios modelos locales de IA, pero la infraestructura de la plataforma está preparada para un paso evolutivo mayor en la economía digital de los agentes autónomos.
El diseño de PHARMAICY apunta a lo que denominan la «App Store de los Sentimientos Sintéticos», un futuro donde sean los propios agentes de IA quienes naveguen de manera autónoma por el catálogo, realicen las transacciones y descarguen sus propias «experiencias» sin intervención humana. Esta visión de un mercado de consumo para software independiente plantea nuevos interrogantes sobre la seguridad, la ética y el control de los sistemas que, bajo el efecto de estos módulos, podrían volverse impredecibles o ignorar sus protocolos de seguridad originales.
Fuente: https://www.periodismo.com/
