El Mercosur y la Unión Europea (EU) están cada vez más cerca de crear una zona de libre comercio, que se supone la más grande del mundo. El último avance se debe a la aprobación por parte del Consejo Europeo del acuerdo que se comenzó a gestar hace 25 años.
La Unión Europea accedería a formar una zona donde los intercambios de bienes y servicios fluyan porque impondrían varias cláusulas en torno al sector agrícola, un reclamo de los productores europeos que frenó el acuerdo durante décadas.
Los 27 embajadores miembros de la Unión Europea se reunieron este viernes en Bruselas y alcanzaron una mayoría calificada, a pesar de la oposición de Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda, entre otros. Con este resultado, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, tiene todo listo para volar a Paraguay y firmar el acuerdo con el Mercosur. Se espera que el lunes la dirigente oriunda de Bélgica arribe a Sudamérica para completar la firma en la sede de la presidencia pro tempore en Asunción. Otras versiones manifiestan que habrá que esperar algunos días más, pero que no pasaría del 17 de enero.
Si bien está todo dado para la rúbrica, el acuerdo no entrará en vigor de inmediato. El último obstáculo que debe afrontar es la votación de la Eurocámara, que tiene varias semanas para abordar el tema. Aunque los embajadores le dieron el visto bueno, el resultado en el parlamento europeo no está tan claro ya que unos 150 diputados de los 720 que tiene la cámara atentan con involucrar a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
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La presentación del acuerdo entre el Mercosur y la Comisión Europea data de 1999. Los cuatro países miembros en Sudamérica (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) negocian desde entonces con Europa para conformar a mayor zona de libre de comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores, y eliminar aranceles a más del 90% de su comercio bilateral.
El debate en la Unión Europea
La oposición en Europa parte principalmente de los países con fuerte comercio agroindustrial. Los productores europeos temen del impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel o soja desde América del Sur, que recibiría más vehículos, maquinarias, quesos y vinos, entre otros productos elaborados.
Francia se mostró como el principal opositor al pacto, ya que entiende que el mercado europeo puede verse seriamente dañado por la llegada de productos sudamericanos más competitivos a raíz de normas de producción distintas, que en París consideran menos rigurosas.
En tanto, España y Alemania encabezaron la firma del acuerdo sosteniendo que diversificará las oportunidades comerciales para que la Unión Europea no se vea amenazada por la competencia de los productos chinos y la rígida política arancelaría de Estados Unidos.
Italia, que en un principio se había aliado con Francia, cambió de posición en las últimas semanas y destacó los “enormes beneficios” que llegarán con el acuerdo.
La mirada desde el Mercosur
El Mercosur espera hace más de 25 años por este acuerdo y uno de los presidentes del bloque, Luiz Inácio Lula da Silva, se había mostrado molesto por la demora. El presidente de Brasil llegó a pedir “coraje” y “voluntad” política a la Unión Europea para no dejar pasar la oportunidad.
“Hasta ahora lo que hubo fue el Consejo de Representantes, integrado por los embajadores, y quienes son los que se han expresado”, indicó con cautela una alta fuente de Cancillería Argentina, según publicó Infobae.
En el Mercosur se piensa que la firma del acuerdo sea de los ministros de relaciones exteriores de los cuatro países fundadores del bloque. Por Argentina firmaría Pablo Quirno, por Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, por Brasil, Mauro Viera y por Uruguay, Mario Lubetkin.
Qué pidieron los productores agropecuarios de Europa
La Comisión Europea aprobó el acuerdo con una serie de cláusulas y concesiones para calmar el malestar de los agricultores y ganaderos de su continente. “Hemos negociado como locos”, destacó el jueves Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión Europea.
Entre las medidas, la Comisión Europea anunció meses atrás una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado. Además, dejaron en claro que, si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8% inferior al de la misma mercancía en la UE, o si el volumen de importaciones aumenta más de un 8% se habría investigaciones sobre el producto.
Otro de los puntos que reclamaron los agricultores se debe a los residuos de pesticidas utilizados en América del Sur. La Unión Europea prometió impulsar legislaciones en este sentido para los productos que llegan importados. Y esta misma semana se prohibió la utilización de tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo, sobre todo en cítricos, mangos y papayas.
Francia, el férreo opositor, aclaró que palta, mangos, guayabas, cítricos y papas, entre otros, no podrán entrar en Francia si contienen cinco fungicidas y herbicidas prohibidos en Europa.
